Obsolescencia programada
La obsolescencia programada consiste en la limitación por parte del fabricante de la vida útil de un producto para obligar al consumidor a volver a comprar otro nuevo aunque el inicial pudiera seguir funcionando correctamente.
Es muy fácil entender la mecánica de que si fabricas algo de buena calidad la duración es mayor por ende la frecuencia de fabricación es menor y eso genera según la lógica capitalista menos trabajo y menos ganancias para las empresas. Las empresas, principalmente de los países industrializados adoptaron esta doctrina y la aplicaron en todos sus productos aumentando de manera exponencial sus ganancias.
Además del gasto innecesario que esto supone, hay que añadir el enorme problema que la deficiente gestión de los residuos implica.
El problema de la obsolescencia programada: los residuos electrónicos
Cada vez que decidimos reemplazar nuestro móvil u ordenador, bien porque nos han dicho que no se puede reparar o porque nos hemos comprado el último modelo, lo más normal es que tiremos nuestro terminal viejo. De este modo, y hasta cierto punto de manera ilegal, estos residuos son exportados de Europa, EE.UU y Japón a Asia y África – es extremadamente grave el caso del vertedero de Agbogbloshie, catalogado como el mayor vertedero tecnológico del mundo – donde los trabajadores que tratan con estos residuos, niños y niñas en su mayoría, son expuestos a las múltiples sustancias químicas que contienen estos residuos.
Imagen del vertedero de Agbogbloshie en Accra
Tipos de obsolencia
Obsolescencia funcional
Es cuando se sustituye algo por otro con mayor funcionamiento, capacidad, rapidez, etc.
Obsolescencia en calidad
Es cuando un producto tiene una falla en su calidad programada.
Obsolescencia del deseo
Esto pasa cuando tenemos un producto que aun funciona y que no ha tenido ningún problema con lo anterior, pero el mercado nos presiona para cambiarlo, porque estéticamente es más bonito o porque simplemente tenemos el dinero y queremos algo superior.
Obsolescencia incorporada
Claramente un perjuicio económico hacía el usuario, programando una falla a través del tiempo o un vencimento en el artículo por el cuál se pago una cantidad determinada por una calidad determinada también.
Obsolescencia psicológica
Se puede ver claramente en la moda, con anuncios que van desde "modernízate" hasta un trasfondo psicológico dañando al usuario y haciéndolo pensar que no va a ser aceptado socialmente por tener o no tener algo que es aceptado (automóvil último modelo, zapatos, etc).
La bombilla del parque de bomberos de Livermore (California) funciona desde 1901
¿Qué podemos hacer contra la obsolescencia programada?
-Reparar y reciclar en lugar de sustituir puede ser un primer paso. Podemos habituarnos a reparar los aparatos que se han estropeado o comprarlos de segunda mano.
- Exigir en la medida en la que podamos, el fin de la obsolescencia programada. Elegir marcas que sepamos que duran más sus productos, exigir en los comercios productos que duren. Francia ha tomado duras medidas recientemente contra la obsolescencia programada, y los empresarios estarán expuestos a penas de cárcel y a multas las compañías, que podrán ascender hasta los 300.000 euros si se descubre que se llevan a cabo este tipo de prácticas.
- Pedir que aumenten los tiempos de garantía de los productos, y que se garantice la existencia de piezas de sustitución.
- Reciclar nuestros desechos electrónicos de forma correcta y exigir que los fabricantes eliminen las sustancias peligrosas en estos productos.
-Este fenómeno es parte de la lógica del esquema: extraer – fabricar – eliminar, de las sociedades de consumo del siglo XX y comienzos del XXI.
Ante estos planteamientos aparecen conceptos como el de Economía Circular.